“La hija de Rapaccini”

LA HIJA DE RAPPACCINI

Cuando el compositor mexicano Daniel Catán leyó la novela La hija de Rappaccini de Octavio Paz decidió hacer una ópera con este tema: …”el amor como punto único, frágil, fugaz, interminable, en donde la vida y la muerte se entrelazan para intercambiar sus secretos; el único instante en donde el tiempo se detiene y el ser humano toca la inmortalidad”.

Con esta ópera, a la que Daniel Catán dedicó seis años, logró la más íntima unión entre literatura y música.

Daniel Catán nació en el Distrito Federal, México, en 1949. En 1970 se graduó como licenciado en filosofía en la Universidad de Sussex en Inglaterra y siete años después obtuvo su doctorado en composición y teoría musical en la Universidad de Princeton. En 1987 el proyecto de esta ópera lo llevó a Japón donde la Fundación Japón se interesó en su obra y patrocinó su estancia. Después vivió en Indonesia un año y medio y otro año más en Europa, y durante todo este tiempo mantuvo un intenso contacto con Octavio Paz y su obra es un homenaje a este gran escritor mexicano.

Octavio Paz (1914- 1998), poeta, escritor, ensayista, diplomático mexicano y Premio Nobel de Literatura, uno de los más grandes escritores del siglo XX, escribió La hija de Rappaccini como parte de una sesión dedicada al teatro surrealista dentro de la poesía en el experimento de “Poesía en Voz Alta” en 1956, después de haber escrito El laberinto de la soledad, Águila o sol y El arco y la lira, tres libros clásicos de la literatura mexicana.

El libreto de la ópera La hija de Rappaccini fue hecho por Juan Tovar y los personajes son: Rappaccini (tenor); Beatriz, su hija (mezzosoprano); Giovanni, pretendiente de Beatriz (Tenor).

ARGUMENTO: Beatriz, hija de Rappaccini, conoce a Giovanni y ambos se enamoran. Él le ofrece ir por el mundo y conocer el mar, respirar sus aires y entrar en sus aguas, pero Beatriz teme salir de su mundo, ese jardín que es todo su horizonte. Beatriz le pide a Giovanni que se quede con ella pero él insiste en mostrarle Nápoles, su patria, y presentarle a sus padres como su futura esposa; entonces Beatriz decide envenenarse y morir en el jardín de su infancia, en su paraíso.

La hija de Rappaccini habla de la búsqueda del presente. Cuando Octavio Paz recibió el Nobel dijo: …”La poesía está enamorada del presente y quiere revivirlo en un poema, lo aparta de la sucesión y lo convierte en el presente fijo. Cada encuentro es una fuga, lo abrazamos y al punto se disipa; sólo era un poco de aire. Es el instante, ese pájaro que está en todas partes y en ninguna. Queremos asirlo vivo pero abre las alas y se desvanece vuelto un puñado de sílabas; nos quedamos con las manos vacías. Entonces las puertas de la percepción se entreabren y aparece el otro tiempo, el verdadero, el que buscábamos sin saberlo: el presente, la presencia…”.

 

 

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