Turandot de Puccini este domingo a las 20:00

Turandot

En las últimas décadas del siglo XIX Italia se unificó pero el panorama político y cultural sufrieron muchos cambios y la situación no era muy satisfactoria. Los enfrentamientos entre la izquierda y los partidos de tendencia conservadora provocaron gran descontento entre las clases trabajadoras.

Las artes se alejaron de la ensoñación romántica y tendieron a reflejar la realidad con toda su crudeza. Así nació el Verismo musical con músicos como Giuseppe Verdi, Pietro Mascagni, Ruggero Leocavallo, Umberto Giordano y Giacomo Puccini. Ellos retrataron la vida cotidiana cruda de las clases desfavorecidas y expresaron las pasiones de los seres humanos: odio, amor, celos, venganza, etc.

Sin embargo Puccini conservó un estilo propio aún romántico donde presenta la realidad bajo un prisma de apasionada humanidad. En su estilo se ven las influencias del romanticismo, el impresionismo francés y la compleja música contemporánea y de vanguardia. Puccini es el sucesor de Verdi como el mayor operista italiano de su tiempo.

Turandot es el testamento de Puccini. Cuando Puccini trabajaba en Turandot en los años veinte el mundo se hallaba inmerso en las primeras vanguardias: abstracción, dadaísmo, surrealismo, atonalidad, dodecafonismo. Fueron años de inconformismo. Puccini se manifiesta como el acérrimo defensor de la melodía en su sentido más tradicional a pesar de las nuevas corrientes.

Dos décadas después de Madama Butterfly, Puccini volvía al Extremo Oriente, en esta ocasión China, para desarrollar la que fue su obra póstuma: “Turandot”, una ópera que gozó de una gran aceptación desde su peculiar estreno en 1926, dos años después de la muerte del compositor en Bruselas. La evolución de las anteriores obras de Puccini culminó en una ópera de tal belleza como lo atestiguan esos fragmentos que han sobrepasado la línea de la ópera para llegar al gran público: “Nessun dorma“.

“Turandot” se estrenó en la Scala de Milán el 25 de abril de 1926.  Es una ópera en tres actos con música de Giacomo Puccini y libreto de Giuseppe Adami y Renato Simoni inspirados en la obra de Carlo Gozzi.

El personaje de Turandot y su historia procede de la mitología persa o china que había servido a numerosos autores de la   Edad Media. El dramaturgo Carlo Gozzi se fascinó con esta princesa de hielo. Esta hisotira aparece también desde Las mil y una noches. Puccini comenzó a trabajar en su última ópera en 1820. Puccini pidió a los libretistas que hicieran algo que hiciera llorar a la gente. Puccini se llevó 4 años en preparar esta ópera.

Turandot es la culminación de su obra en la que su música está consagrada a los personajes femeninos que tanto adoró y tan bien recreó.

Puccini tenía 60 años y pasaba por un mal momento en su vida matrimonial; su esposa lo amenazaba constantemente con abandonarlo y su salud estaba delicada. Puccini decía: “Si la fiebre disminuye termina por cesar y no hay creación sin fiebre, ya que el arte de la emoción es una especie de enfermedad, un estado excepcional del alma, una sobreexitación de cada fibra, de cada átomo de la vida”. Puccini pasaba por momentos de desaliento y melancolía.

Puccini sabía que el final estaba muy cerca: el 28 de agosto de 1822 durante la cena se atragantó con un hueso de pato que un médico tuvo que extraer en una operación. Esto fue el origen de un peligrosísimo cáncer de garganta. Su salud se empeoró. Volvió a operarse y tuvo una leve pero falsa mejoría. El 29 de noviembre de 1924 a las 11:30 de la noche murió Puccini en Bruselas. Sus restos fueron llevados a Milán donde fueron recibidos con honores de carácter nacional en el que participó la orquesta de La Scalla. En su mausoleo están también su esposa y su hijo.

Franco Alfano terminó la ópera siguiendo los bocetos que había dejado Puccini y quien dirigió el estreno fue Arturo Toscanini, quien ordenó a los cantantes y orquesta de La Scalla de Milán que detuvieran su ejecución y dijo al público: “Aquí se acaba la ópera del maestro; es en esta página cuando murió”; era el momento en que la esclava Liu se daba muerte por amor para no dar a conocer el nombre de Calaf. Un conmovedor silencio inundó el teatro y después todo mundo gritó ¡Viva Puccini!. Al día siguiente se presentó la ópera completa dirigida por Alfano. Esto fue en 1929 2 años después de la muerte de Puccini.

El palacio imperial chino y la gran multitud le confieren a la ópera un carácter monumental y espectacular. Puccini, para dar un ambiente chino, introduce instrumentos de percusión exóticos como gongs, tam-tams, xilófonos y platillos chinos = 12 instrumentos de este tipo.

Papel de Turandot: difícil, casi inmóvil, frío, ropa pesadísima, inalcanzable, orgullosa, soberbia. Inicialmente el papel de Liu no estaba condenado a morir, pero después de 2 años de trabajar esta ópera, Puccini decidió que debía morir para conmover a Turandot. Calaf trasmite una gran pasión y fuerza de voluntad que no se encuentra en ningún personaje de Puccini.

Pocas escenas alcanzan una intensidad dramática tan poderosa como aquellas en las que Turandot plantea los enigmas a Calaf con deseos de que no los resuelva.

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